El estrés laboral

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El estrés laboral

El estrés laboral es muy común en nuestra sociedad. Es un estado de fatiga y de desmotivación, que va creciendo a consecuencia de la carga de trabajo, de un exceso de responsabilidad que no se puede asumir en su totalidad, el no poder manejar la presión, o también el conflicto entre los trabajadores, ya sean compañeros o superiores. Esto reduce en gran medida la productividad y la calidad de vida del trabajador.

Las diferentes situaciones de estrés y las respuestas a ellas, varían mucho de un individuo a otro. Situaciones muy estresantes para un trabajador, pueden no causar ninguna señal estresante en otros.

Esta sensación de presión, que puede ser provocada por diferentes factores, y en la que está sometido el trabajador, es la que le puede llegar a provocar malestar físico y / o mental. Provoca estados de ansiedad y, incluso, en algunos casos puede afectar directamente la salud, e influir en entornos, como el familiar y el social. Así mismo un estrés originado por una causa familiar o social puede influir en el entorno laboral.

Principalmente las situaciones de estrés y ansiedad laboral aparecen cuando el trabajador se ve sobrepasado por diferentes factores laborales, y exigencias a las que él no puede hacer frente, o no tiene recursos suficientes para alcanzar los objetivos marcados. No sabe encontrar las herramientas para poder gestionar las situaciones de manera satisfactoria. El trabajador puede sentirse más irritable, cansado, agotado física y mentalmente, y en casos graves pueden llegar a derivar en una depresión.

Para resolver un posible conflicto entre los trabajadores, la vía es la comunicación, la mejor elección para transmitir el malestar que se siente, a la persona o personas que nos hacen sentir de manera incómoda. Una vez transmitida esta inquietud, en muchos de los casos se resolverán en gran parte los focos del estrés. Si no es así, en entornos donde no es posible interactuar y resolver los problemas con los superiores o iguales, y no están dispuestos a cambiar su actitud, se debe optar por la opción de seguir adelante con el trabajo, e intentar ignorar todas las señales del foco del malestar, o en el peor de los casos, de provocaciones.

En las situaciones donde hay un ambiente de trabajo desfavorable, trabajar la asertividad nos será útil. Es decir, manifestar de manera clara y respetuosa las propias opiniones y emociones, pero de la misma manera aprender a aceptar los pensamientos y las críticas de los demás sin la necesidad de sentirnos culpables. Actuar con asertividad nos abrirá un mundo de posibilidades. El actuar así, nos mostrará las diferentes maneras que hay de actuar ante situaciones que nos pueden crear mucha ansiedad, ya que no sabemos cómo responder. Es una alternativa a la agresividad o la pasividad.

Dentro de nuestra jornada de trabajo tenemos que intentar tener el ambiente controlado, pidiendo que los trabajos que se nos soliciten queden bien explicados y especificados, para que haya el mínimo margen de error, y se produzcan los mínimos errores de interpretación por parte de los superiores.

En un entorno hostil, debemos saber estar muy tranquilos, y afrontar en cada momento los obstáculos con calma. Por eso tenemos que saber estar en cada momento atentos y con la mente descansada. Por este motivo es muy importante que cumplimos con nuestros descansos. Una vez hemos descansado, aunque sean cinco minutos, nuestra mente se activa y somos capaces de trabajar más activamente y ver las cosas desde otra perspectiva. En el caso de jornadas sin descansos, el simple hecho de levantarse para ir al servicio, o ir a por un vaso de agua ya nos puede ayudar a desvanecer un poco la cabeza, y verlo un poco diferente.

Una vez fuera del trabajo una propuesta es hacer actividades que nos ayuden a desconectar. Para conducir mejor el estrés podemos realizar técnicas de relajación. Nos enseñan autocontrol y gestión de las emociones, las cuales podemos extrapolar a las situaciones de la vida diaria e incluyendo el trabajo. El hacer deporte también es un gran liberador de estrés, por su conocida liberación de endorfinas, que son hormonas que ayudan a reducir el estrés.

Natàlia Ramírez Àlvarez

Licenciada en Psicología

Dep. de salud de Peradejordi